Después de ganar el concurso ‘Duelo de Brochas’ que convertiría a Paula Soroa en la Maquilladora Oficial de L’Oréal Paris, su vida dio un giro espectacular. Ahora, el ritmo frenético de una profesión que adora hace que su día a día esté plagado de estrellas del cine, la pasarela y la canción... y es que ella lo tiene claro, “a mí lo que me gusta es que la gente se vea guapa”.

Y para que conozcas un poco más a esta mujer súper cercana, humilde y llena de talento, va a contestar a algunas preguntas sobre su vida y su trayectoria, además de darte algunos trucos de maquillaje. ¿Estás preparada? ¡Empezamos!:

Si alguien escribiera tu biografía, ¿cómo se titularía?

Ilusión. Sí, por la ilusión que le pongo a las cosas, es mi manera de ser. En el trabajo siempre me he caracterizado por ser una persona muy emprendedora y muy luchadora; me esfuerzo por ser mejor cada día. Además, creo que la manera de hacer bien las cosas es ponerle mucha ilusión, proponerte todo como un reto y no acomodarte, y mi profesión me lo pone muy fácil porque es muy bonita. A mí también me cuesta madrugar, como a todo el mundo, pero yo soy de las que el 1 de septiembre les apetece volver al cole.

¿Qué es lo que quieres transmitirle a las personas que se sientan en tu silla?

Que la belleza se consigue con más cosas que sólo a través de los pinceles, se conforma de muchas cosas, de muchos aspectos de la personalidad. Con dos truquitos y un poquito de carisma te sientes mejor contigo misma, encaras la vida de otra manera. Pero hay una verdad fundamental, al final el maquillaje lo levantas tú. Cuando vas por la calle y ves a una persona seria y a otra sonriendo, ¿a quién preguntas la hora? La actitud es muy importante y es lo que atrae a otras personas, lo que hace gustar y sentirte a gusto contigo misma.

¿Qué es lo más gratificante de tu trabajo?

Cuando termino de maquillar a alguien y se mira al espejo y sonríe. Se le cambia el gesto, se le ilumina la mirada y me da las gracias. Para mí ese es el momento.

¿De dónde te llega este amor por la belleza?

Pues nunca me he parado a pensarlo. En mi casa no había revistas de moda y yo sabía quienes eran Naomi Campbell y Claudia Schiffer de casualidad. Como mi madre es profesora de Bellas Artes, sobre todo teníamos libros y revistas de arte. Por ello, el arte siempre ha estado muy presente en mi vida. Pero me gustaba la belleza, tenía un gusto propio... era un poco instintivo. A mí me sale. Más tarde, cuando empecé a dedicarme a esto estudié mucho porque a mí, cuando me gusta algo, quiero aprenderlo todo de ello.

¿Cuál es el primer truco de belleza que te dieron en tu vida?

Menos es más. Me gusta que el maquillaje te embellezca pero que la gente se pregunte “¿qué lleva?”. Creo que lo aprendí de mi madre, porque ella no se maquillaba mucho pero sí que le daba mucha importancia al cuidado de la piel. Yo tengo 38 años, dos niños y duermo muy poco pero me cuido mucho la piel. Hay mucho de genética y de alimentación, pero también las cremas son muy importantes. Además, hasta el día que llego muy cansada me desmaquillo, aunque sea un algodón empapado con agua micelar... y la crema no la perdono: hidratantes y sérum.

¿Cuál ha sido tu mayor escuela de aprendizaje?

Me metí en este mundo por azar, porque soy una persona a la que le gusta probar cosas nuevas y siempre me he sentido muy atraída por todo lo artístico: He bailado, pintado…

Por casualidades y circunstancias de la vida conocí a un maquilador con el que estuve viajando y trabajando codo con codo durante mis primeros años en la profesión. Además conté con el apoyo de ciertos fotógrafos, como Antonio Terrón, que me ayudaron, creyeron y confiaron en mí hasta el día de hoy. Me abrieron muchas puertas y siempre les estaré agradecida.

¿Qué consejo le das a las personas a las que enseñas a maquillar?

Que se diviertan porque no estamos operando a corazón abierto. Si alguien se equivoca, que coja una toallita y que vuelva a empezar. ¡Ya está! No hay que tenerle miedo. Hay gente que me dice que no se atreven a hacerse un ojo ahumado y eso es porque la primera vez que se lo hicieron, quedaron como un oso panda y no se atreven a volver a intentarlo.

¿Qué tres imprescindibles te llevarías a una isla desierta?

Máscara de pestañas antes que nada, un protector solar con un acabado luminoso y una barra de labios efecto boca mordida.

¿Algún vicio de belleza confesable?

En alguna ocasión… no me desmaquillo la máscara de pestañas por la noche. Así me levanto guapa al día siguiente.

¿Qué reglas se deben seguir en el maquillaje?

Odio las reglas. Hoy he utilizado el labial Gold Obsession como sombra de ojos y quedaba tan bonito... o he tapado unas pequeñas calvitas en el pelo de una modelo con Brow Artist Maker. La única regla es, ¡rómpela! Experimenta y pásatelo bien.

¿Qué productos son los imprescindibles de un neceser de belleza?

Lo primero es: cuídate la piel, una buena base libre de impurezas es lo mejor así que productos para una buena rutina de cuidado facial. Máscara de pestañas, siempre. Y, por último, un iluminador es fundamental, es lo que hace que la gente vea el maquillaje y piense, “¿qué es lo que lleva?”, porque da frescura, luminosidad y rejuvenece muchísimo; la belleza es una chispa de luz.

¿Cuál es tu próxima meta?

Está bien ponerte una meta, pero no te obsesiones porque puede que al obcecarte en conseguir algo, te pierdas el proceso, que es lo más bonito, lo más enriquecedor. Mi reto es seguir sorprendiendo, seguir gustando y que cada día sea un reto en sí mismo. Mi meta es ser mejor que ayer.

¿Cómo te ves de aquí a 10 años?

Como ahora, con la misma ilusión, pero con más arruguitas.