¡Ya estamos en 2014! Seguro que tardaste muy poco en hacer tu carta de regalos qué pedir a los Reyes Magos pero, ¿y tú listado de propósitos para el nuevo año? Seguro que esa opción te da más pereza, ¿verdad? Llevas todo el mes pensando en todos los buenos hábitos con los que vas a comenzar el nuevo año pero, ¿realmente los vas a poner en práctica?, ¿Estas concienciada de ello? ¡No te agobies! Es mejor empezar poco a poco y programarse metas cortas. Lo importante es, que seas constante y que aquello que te propongas lo lleves a cabo hasta el final. De nada sirve tener buenos propósitos y buenas intenciones si nunca llegamos a ponerlas en marcha así que, ¡comencemos por el principio! ¿Qué tal si nos apuntamos al gimnasio?


Propósito 2014: hacer deporte

Después de todos los excesos navideños y de todas las comilonas llevadas a cabo, comenzamos al año con un propósito firme: tengo que comer más sano y hacer más ejercicio. En mucho de los casos sólo queda en propósito, pero en esta ocasión hay que dar un paso más, ¿Por qué no te apuntas al gimnasio? Ya no tendrás excusa para decir que no tienes tiempo para hacer deporte, que te aburre o que no tienes dinero, las ciudades están llenas de gimnasios low cost y por supuesto, de preciosos parques y playas donde poder hacer deporte al aire libre. Probablemente, al principio te de mucha pereza, pero en cuanto lo conviertas en un hábito, no te costará nada y tu cuerpo lo agradecerá por dentro y por fuera.

No hace falta darse atracones. Comienza asistiendo al gimnasio dos o tres veces por semana y haz ejercicios suaves y aeróbicos con los que conseguirás aumentar tu fuerza y resistencia. ¡No todo se consigue en un día! Habla con tu instructor para que te asigne una tabla de ejercicios y combínalos con ratos de bici, elíptica o corriendo por la cinta. Por supuesto, después de tu ejercicio, intenta combinarlo con ejercicios más relajantes como el yoga o el pilates. ¡Verás lo bien que se siente tu cuerpo!


La importancia de una dieta equilibrada

Aunque vayas al gimnasio, no conseguirás nada si no combinas tus ejercicios con una dieta sana y rica en fruta y verdura. Debes procurar realizar 5 comidas al día, evitar las grasas saturadas, consumir verduras y hortalizas y cenar, al menos, 3 horas antes de irte a la cama. Por supuesto, hidratarse es imprescindible así que, ¡no olvides beber 2 litros de agua al día!

No hace falta hacer dietas estrictas, sólo aprender a comer sano y equilibrado. Siguiendo estos hábitos todo el año, notarás como tu cuerpo estará tonificado y cuidado y no necesitarás dietas milagro ni atracones compulsivos de ejercicio. ¡Cuídate todo el año!