Siente tu piel mucho más luminosa y suave con una limpieza de cutis casera. Reserva un día a la semana para cuidarte y dedicar media hora sólo para ti.

Una buena limpieza de cutis es un ritual indispensable para que notes tu piel más suave, luminosa, oxigenada… en resumen, lograr que esté siempre en plena forma. Y es que, esta zona es precisamente la más desprotegida frente al daño medioambiental; siempre está al descubierto y sufre la contaminación o los cambios meteorológicos desde primera línea. La mejor forma de resetear tu piel y poner el contador de impurezas a cero es convencerte de que necesita una limpieza de cutis, ¡ya!

LIMPIEZA DE CUTIS EN CASA

Lo mejor del ritual que vas a descubrir es que puedes llevarlo a cabo desde tu casa mientras ves tu serie favorita o escuchas una lista de reproducción súper relajante con la ropa más cómoda que tengas; un planazo lo mires por donde lo mires.

El plan que te proponemos para conseguir que sientas tu piel radiante es enseñarte el paso a paso de una limpieza de cutis y que tú pongas la práctica, ¿trato hecho?

PRIMERO: DESMAQUÍLLATE A CONCIENCIA

‘A conciencia’ no quiere decir de forma agresiva, siempre debes ser muy delicada en lo que a cuidado de tu piel se refiere y realizar movimientos muy suaves. El primer paso que inaugura la limpieza no podía ser otro que desmaquillarte, elige un cuidado específico para tu tipo de piel (seca, normal, mixta o grasa) para conseguir los mejores resultados y disfrutar de texturas pensadas para ti.

  • Limpieza: Tanto si prefieres la fórmula en leche como el agua micelar, empapa un disco de algodón, y retira suavemente el maquillaje con movimientos circulares.

  • Tónico: Si utilizas Leche Desmaquillante, re-equilibra el pH de tu piel, refréscala, prepárala para el tratamiento posterior y cierra los poros gracias al tónico. Repite el mismo modo de aplicación que en el paso anterior, es decir, empapa un disco de algodón y realiza movimientos circulares suaves por todo el rostro, cuello y escote.

¡Recuerda! El Agua Micelar es un todo-en-uno por lo que no necesitas aplicar el tónico después de utilizarla.

SEGUNDO: LIMPIA TU PIEL EN PROFUNDIDAD

La forma de ir un paso más allá en tu ritual de limpieza es utilizar productos con los que consigas intensificar la acción purificante de tu desmaquillado. La forma ideal de hacerlo son las mascarillas, las herramientas perfectas que combinan un increíble poder limpiador con una acción tratante que cuida y suaviza el cutis.

La ventaja de las Mascarillas de Arcillas Puras de L’Oréal Paris es que tienes 3 opciones entre las que encontrarás el ritual perfecto que necesita tu piel:

  1. La verde purificante es ideal si tienes brillos e imperfecciones ya que matifica y refresca.

  2. La roja exfoliante es tu aliada para cerrar los poros y alisar irregularidades.

  3. Por último, la negra efecto détox ayuda a iluminar las pieles apagadas, aquellas que necesitan un extra de luminosidad.

Si hay días en los que te encuentras con más de uno de los problemas que ves arriba, siempre puedes combinar las mascarillas y aplicarlas en los sitios donde lo necesites.

TERCERO: HIDRATACIÓN SIEMPRE

La hidratación es EL gesto imprescindible en cualquier rutina de belleza y en este caso no iba a ser menos. Utiliza una crema hidratante pensada para tu tipo de piel por la mañana y por la noche para disfrutar de una increíble sensación de frescor a la vez que la cuidas y la proteges.

¡Hecho! Tu limpieza de cutis ha finalizado. Sé constante con la limpieza de tu rostro y disfruta de una piel más luminosa y fresca día tras día.