Relajar tu piel, atenuar la apariencia de las líneas de expresión, aportar luminosidad, conseguir un tono más saludable, ¿cómo puede ser que todavía no conozcas los beneficios de un buen masaje facial?

Ya sabemos que tienes interiorizadísimo el mantra ‘limpia tu rostro a diario para tener una piel bonita’ (o al menos eso esperamos), pero si además incluyes un masaje facial cuando lo pones en práctica ya tienes todas las papeletas para lucir un efecto buena cara todos los días.

La razón es que, como el resto del cuerpo, el rostro también necesita ejercitarse para mantenerse en plena forma; con los movimientos adecuados, activas la circulación, oxigenas tu piel y consigues que los tratamientos posteriores a la limpieza – sérum, contorno de ojos y crema – potencien su eficacia.

Pero, ¿cómo puedes poner en práctica una buena sesión de gimnasia facial desde casa y en pocos minutos? Te contamos lo imprescindible para que tu masaje sea efectivo.

CÓMO LLEVAR A CABO TU MASAJE FACIAL

¡Vamos al grano! Empieza con tu método de limpieza habitual, con tu Leche Desmaquillante, Agua Micelar, Gel Limpiador o Bálsamo Desmaquillante ya que este paso permanecerá igual que siempre.

El momento en el que debes comenzar tu masaje facial es a la hora de aplicar tu tónico: con la ayuda de un algodón limpio, aplica el producto por todo el rostro con suaves toquecitos y después, con las manos limpias, haz un suave masaje de movimientos circulares ascendentes y desde el interior hacia el exterior.

Enfatizamos en la palabra ‘suave’, no quieres acabar con la cara totalmente roja. Además, la piel del rostro es delicada y siempre debes tratarla con gestos muy delicados.

DESHINCHA LAS BOLSAS

Si te levantas una mañana con los ojos un poco hinchados, pon en práctica el siguiente masaje drenante con la ayuda de un sérum o una crema hidratante de textura líquida y las yemas de tus dedos:

  1. Realiza un ligero tapeteo con los dedos índice y corazón que vaya desde la zona de las sienes hacia el lagrimal.

  2. Después, continúa por los laterales de la nariz hasta bajar por los surcos nasogenianos (la línea que va desde las aletas de la nariz hasta la comisura de los labios).

  3. Para terminar, sigue la línea de la mandíbula desde la barbilla hasta el lóbulo de las orejas.

Facilísimo, ¿verdad? Sólo tardarás unos minutos y notarás tu mirada más descansada y las bolsas de debajo de los ojos más deshinchadas.

Consejo: Si quieres realizar tus masajes faciales por la noche, hazlo con la ayuda de un aceite específico para la zona del rostro; de esta forma conseguirás que tus dedos se deslicen mejor por tu cara.

¿Te apuntas a una sesión de gimnasia facial? Cuando lo pruebes no volverás a limpiar tu rostro de la misma forma.