¿Ya conoces el nuevo gesto imprescindible en tu rutina de belleza con el que conseguir el toque de luz perfecta? Descubre todo lo que tienes que saber para sacar el máximo partido a tu iluminador en polvo o fluido.

El iluminador es un producto de maquillaje que consigue, en cuestión de segundos, un cambio radical en el tono y proporciones de tu rostro: tus pómulos parecen más elevados, la nariz más estrecha y tus labios más voluminosos… ¿parece magia? Pues no lo es. El truco consiste en utilizar la luz a tu favor para que esculpa de manera radiante tus facciones con un ‘efecto buena cara’ inmediato.

Y para que controles esta técnica a la perfección te enseñamos cómo utilizar los iluminadores mediante una lista que separa lo que debes y lo que no debes hacer. ¡No pierdas detalle!

LO QUE SÍ DEBES HACER CON TU ILUMINADOR

  1. En los días en los que necesites un extra de luminosidad, mezcla una pequeña cantidad de tu iluminador fluido con la base de maquillaje para un efecto buena cara rápido.

  2. Aplica el iluminador fluido con las yemas de los dedos o con la herramienta que utilices para aplicar tu fondo de maquillaje después de esta última.

  3. Aplica tu iluminador en polvo con una brocha en forma de abanico (o con cualquiera con la que consigas buena precisión) después de los polvos de sol y del colorete.

  4. ¿Las zonas perfectas para sublimar tu rostro con luz? La parte más alta de tu pómulo, debajo del arco de las cejas, en el hueso de la nariz, en el arco del labio superior y en la frente.

    Si lo que buscas en despejar tu frente, utiliza un poco de iluminador en la parte central superior y si lo que quieres es disminuir su apariencia, dibuja una horizontal 2 centímetros más arriba de las cejas).

  5. ¿Quieres lograr un extra de volumen en tus labios? Cuando te hayas aplicado el labial, aplica una pequeña cantidad de iluminador en la zona central de cada uno de ellos.

  6. Utiliza tu iluminador fluido como sombra de ojos para un wet look súper fácil y favorecedor e ilumina tu mirada con un poco de Iluminador en polvo sobre la esquina de tu lagrimal y en el centro de tus párpados.

  7. Experimenta lo que quieras con esta técnica. ¿Una idea? Utiliza un poco de iluminador en cualquier textura en la parte alta de las clavículas y sobre los hombros para tus noches de fiesta.

LO QUE NO DEBES HACER CON TU ILUMINADOR

  1. Los iluminadores no son correctores; evita utilizarlos como producto de camuflaje sobre granos o imperfecciones ya que, debido a su poder acentuador, sólo conseguirás resaltarlos.

  2. Si utilizas un iluminador en la zona de las ojeras no sólo no conseguirás corregir el tono, sino que el efecto será contraproducente.

  3. Evita utilizar un tono de iluminador que no se adapta al color de tu piel ya que perderás el efecto de luz natural tan favorecedor, propio de esta tendencia.

Ya tienes todas las claves para hacer de la luz tu mejor aliada. ¡Ahora ponlos en práctica!