Cómo reparar la barrera cutánea | L’Oréal Paris

¿Cómo reparar la barrera cutánea dañada?

En los últimos años ha llegado a nuestras vidas un término dermatológico del que antes no habíamos oído hablar nunca. El exceso de contaminación ambiental, estrés, los daños solares y las mascarillas sanitarias nos ha obligado a incorporar a la barrera cutánea en nuestras conversaciones… Vamos a comenzar por el principio definiendo qué es. Se trata de la capa superficial de la piel, que está compuesta de agua, lípidos y sudor, y su función es defender a la piel de los diferentes agresores medioambientales y de los microorganismos. Funciona como un escudo protector que absorbe y mantiene la humedad para prevenir la deshidratación y evitar que la piel se sensibilice.

Cuando la barrera cutánea funciona adecuadamente nuestra piel tiene un aspecto saludable, pero cuando esta se rompe la piel se vuelve loca intentando mantener su hidratación interior, acción que puede producir tanto la sequedad extrema como la producción excesiva de sebo, momento en el que toca restaurar o reparar la barrera cutánea.

¿Cómo saber si la barrera de la piel está dañada?

Rojeces, sequedad e irritación son los tres síntomas más comunes de tener la barrera cutánea dañada. Si sientes que tu piel está deshidratada, tiene un tono apagado, presenta hiperpigmentación, te pica, se descama o tiene falta de compactación, probablemente tu objetivo sea: restaurar barrera cutánea.
Cómo reparar la barrera cutánea | L’Oréal Paris

¿Por qué se daña la barrera cutánea?

Toma nota de la lista de sus mayores enemigos: sustancias abrasivas, como retinol o ácido glicólico en concentraciones elevadas, la exfoliación excesiva, la limpieza con jabones abrasivos que no respetan el pH de la piel y el abuso del sol. Tampoco viene nada bien que te frotes el rostro, tanto cuando te lo secas como cuando te lo exfolias, así como que uses varios cosméticos a la vez que tengan una acción exfoliante, como limpiador, tónico y sérum, por ejemplo. Y olvídate de añadir limón o bicarbonato a los potingues caseros que te pones en la cara mientras ves tu serie favorita. ¿El problema? Todos ellos actúan como agresores, produciendo que la piel no esté lisa, sino que tenga “agujeritos” que permiten tanto la pérdida de humedad como la entrada de bacterias, produciendo que la piel se sensibilice.

Por último, debes tener en cuenta que el estrés también le sienta fatal a tu piel (al igual que a tu cabeza y al resto de tu cuerpo), por lo que es mejor que intentes estar lo más relajada posible.

¿Cómo restaurar la barrera cutánea?

Lo primero que debes tener es paciencia y dejar que sea tu piel la que se regenere por sí misma y restaure su barrera cutánea. Puedes ayudarla reduciendo tu rutina de belleza diaria –limpieza, hidratación y protección solar serán más que suficiente– y usando en ella cosméticos que contengan ingredientes calmantes y cuya acción sea oclusiva, para que faciliten la retención de la humedad y la hidratación. Las cremas que contienen ceramidas, ácido hialurónico, vitamina E, glicerina o vaselina son perfectas, ya que ayudan a restaurar la barrera cutánea. 

Es preferible que optes por cosméticos sin fragancia y que obvies por un tiempo los que contengan en su formulación ingredientes irritantes, como los retinoides, el alcohol y los ácidos (glicólico o salicílico). 
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Además, el mejor momento para reparar la barrera cutánea es mientras dormimos. Aprovecha para añadir a tu rutina de belleza nocturna un sérum y una crema que te ayuden con esta tarea, como Sérum de Noche Midnight y Crema Revitalizante Midnight, que incorporan en su formulación un complejo antioxidante que trabaja durante la noche protegiendo a la piel y ayudándola en su renovación natural para promover la recuperación de la barrera que ha sido dañada por agresores externos. Noche tras noche, tu piel estará visiblemente más firme, radiante y joven.