Calidad, eficacia y seguridad por encima de todo

Garantizar la calidad, eficacia y seguridad de nuestros productos cosméticos es el compromiso que tienen todos los equipos de L'Oréal Paris los 365 días del año.

Calidad, un requisito indispensable

Desde siempre, uno de nuestros valores primordiales ha sido ofrecer productos cosméticos que respondan a los más altos estándares de calidad. La excelencia es nuestro objetivo final y está presente durante toda la cadena de producción.

  • Materias primas: dedicamos mucho tiempo a seleccionar las mejores para que sean de excelente calidad y cumplan con las expectativas de nuestros consumidores.
  • Proveedores: para encontrarlos realizamos exhaustivas auditorías que nos permiten trabajar con equipos externos que conocemos y en los que confiamos. 
  • Envases: controlamos estrictamente la calidad del envase final, lo cual implica múltiples pruebas previas en el laboratorio. De media, un producto atraviesa 100 controles de calidad.
  • Producto terminado: los empleados comprueban la compatibilidad de la fórmula con su envase. 
  • Resistencia: los colaboradores comprueban que el producto resista los posibles choques y se mantenga intacto.

Eficacia, una cuestión de responsabilidad

Es nuestro deber asegurarnos de que cada producto llegue a nuestros consumidores con innegables evidencias de su rendimiento, calidad y seguridad.

 

Una fórmula es una compleja combinación de activos que interactúan con otros ingredientes. Estos deben ser preservados de tal forma que permanezcan estables para lograr una efectividad óptima. El rendimiento es un factor determinante antes de cualquier lanzamiento. De hecho, en L'Oréal contamos con un departamento especializado en métodos de evaluación del rendimiento.

Vale la pena subrayar que, antes de que una fórmula se comercialice, ¡más de 100 expertos han participado en su creación! Y es que nuestros investigadores trabajan a diario para desarrollar productos para el cuidado de la piel con el mejor desempeño posible, integrando tecnologías de formulación y activos de eficacia probada in vitro e in vivo, métodos biofísicos instrumentales y pruebas clínicas realizadas por institutos independientes. 

Tu seguridad, nuestra prioridad absoluta

Cada uno de nuestros ingredientes y productos es sometido a rigurosas evaluaciones de seguridad antes de comercializarse e incluso después. El proceso de verificación comprende tres etapas que abarcan desde la concepción de la fórmula hasta la puesta a la venta del cosmético.

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Control de las materias primas

El conocimiento preciso de la composición de las materias primas utilizadas (calidad, origen, principales características, etc.) es el primer paso. Esta información se obtiene gracias a datos científicos existentes y mediante la elaboración de análisis internos. Es como si cada ingrediente tuviera su propia “tarjeta de identificación”.
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Evaluación de las materias primas

En este punto se pondera el riesgo potencial de cada materia prima mediante un conjunto de parámetros clave relacionados con la exposición del cuerpo humano a la misma. Estos factores integran la categoría del producto (cabello, rostro…), la frecuencia de uso y ciertas restricciones específicas ligadas a los consumidores (niños o pieles sensibles, por ejemplo).

Al final de esta etapa, se determina una concentración máxima que se puede utilizar con total seguridad de cada materia prima. Para contar con un margen importante, las concentraciones en el producto cosmético final son siempre al menos 100 veces más bajas que la dosis máxima aplicable sin provocar efectos adversos. 

La tolerancia de los productos para el cuidado de la piel se evalúa en todos los tipos de piel, incluidas pieles sensibles, y es sometida a tests bajo control dermatológico con un mínimo de 600 aplicaciones. Una vez que nos aseguramos de haber alcanzado un máximo grado de seguridad, nuestros productos son evaluados por institutos independientes. Antes de pasar por las pruebas de seguridad clínicas, probamos nuestros ingredientes o fórmulas en piel reconstruida.

Desde 1989, 14 años antes de que lo dictara la Ley, L’Oréal fue pionera en el desarrollo de métodos de evaluación alternativos que permitieron cesar las pruebas de productos en animales. A día de hoy, la marca lleva comprometida con un mundo sin test en animales desde hace más de 30 años. Aparte de los centros Episkin donde se producen pieles reconstruidas (creadas con células de piel humana para imitar la real), también contamos con un amplio conjunto de herramientas entre las que destacan el modelado molecular, los sistemas expertos en toxicología y las técnicas de imagen.
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Red internacional de cosmetovigilancia

Una vez a la venta, seguimos vigilando la seguridad de nuestros productos. Recogemos y analizamos los posibles efectos adversos tras el uso notificados por consumidores o por profesionales de la salud. En caso de efectos no deseados, aunque sean muy benignos o afecten a muy pocas personas, decidimos si ajustar la composición del producto. Esto permite la mejora continua de todas nuestras fórmulas y es clave a la hora de garantizar la máxima seguridad y confianza.

“En L’Oréal Paris nos preocupamos por tu piel. La tolerancia de cada fórmula es testada bajo control dermatológico con un mínimo de 600 aplicaciones para saber que es segura para todos los tipos de piel. Además, utilizamos ensayos clínicos realizados por institutos independientes para probar nuestros resultados y estamos comprometidos con un mundo sin test en animales”.

Elisabeth Bouhadana, Directora Global de Comunicación Científica de L'Oréal Paris