Patas de gallo: ¿y si no todo estuviera perdido?

Lo de tirar la toalla antes de tiempo con nosotras no, ¿eh? Y es que además —y no te lo decimos por quedar bien— hay mucho, pero que mucho en tu mano para prevenirlas, tratarlas y disimularlas. Las patas de gallo son esa sombra acechante a la vuelta de la esquina, pero la “info” que viene a continuación, la clave para que no te pillen por sorpresa. A ti sustos, los justos.

Y sí, sin lugar a dudas, podríamos compararlas con esa clase de cardio afterwork —matadora, por cierto—que, aunque te da pereza máxima, sabes que tienes que hacer porque luego te compensa. Pues ellas son iguales, difíciles pero agradecidas. Si nos haces caso, claro.

MANUAL TEÓRICO-PRÁCTICO PARA COMBATIR LAS PATAS DE GALLO

Aparecerte te van a aparecer. Y desaparecer por completo, nunca (a no ser que te salgas del campo cosmético); pero entre esos dos extremos hay un punto medio que es el que queremos recorrer contigo. Prevención, tratamiento, nos vemos en un segundo.

¿Qué son las patas de gallo?

Son una de las primeras arrugas de nuestro rostro en dar la cara. Concretamente, nos referimos a esas líneas muy finas —en principio— que surgen a ambos lados de los ojos en sentido horizontal según vamos cumpliendo años. Su apodo no tiene ningún misterio; simplemente una cuestión de parecidos.

¿Por qué aparecen?

Son consecuencia de la contracción natural del músculo circular que rodea nuestros ojos cuando sonreímos, reímos, guiñamos, etc. y, por tanto, son unas arrugas dinámicas. Es decir, surgidas a partir de la repetición de un gesto o movimiento un número ilimitado de veces.

¿A partir de qué edad podemos encontrarnos con ellas?

Depende muchísimo de la genética de cada persona y de múltiples factores externos pero, si hay que mojarse, desde los 25 pueden empezar a dibujarse algunas líneas —muy superficiales y pequeñas en ese momento— que, a partir de la treintena y en adelante, se vuelven más evidentes.
A partir de los 25 años empieza a tratar las patas de gallo de forma prematura con la gama Revitalift Filler [+ Ácido Hialurónico] de L’Oréal Paris.

¿Cómo se pueden prevenir las patas de gallo?

Con el paso del tiempo, la producción de colágeno y de elastina en el área del contorno de ojos se va reduciendo, así como la capacidad de regeneración de la piel. Esto es inevitable. Dicho lo cual, sí que contamos con algunas recomendaciones efectivas para retrasar su aparición:

  • Tratarlas de forma prematura. Este es el mejor consejo que te podemos dar. Como te decíamos arriba, empieza a utilizar cuidados ad hoc a partir de los 25 años e incorpóralos a tu rutina facial diaria.
  • Cumplir con una exposición solar responsable. Tanto en invierno como en verano siempre debes proteger tu contorno de ojos con factor de protección solar. Está demostrado que el sol es el principal responsable del envejecimiento temprano de la piel.
  • Seguir una dieta saludable con una alta presencia de alimentos ricos en antioxidantes (alcachofas, pistachos, arándanos…) y vitaminas (la C, por ejemplo, contribuye a la producción de colágeno) que favorecen la renovación celular.
  • Exfoliar tu piel. Aunque siempre se dice que hay que evitar la piel del contorno porque es especialmente fina, frágil y sensible —lo cual es verdad—, la exfoliación próxima a esta zona sigue siendo fundamental para eliminar las células muertas de la capa más superficial de la piel y contribuir de este modo a que los activos de los cosméticos penetren mejor. La limpieza facial diaria también es crucial para evitar la obstrucción de los poros.
  • Por último, descansa un mínimo de 8 horas y, aunque sabemos que es muy difícil de cambiar, trata de dormir boca arriba. Si ya lo haces, eso que te ahorras. 

¿Y cómo se pueden tratar ?

No existen remedios milagrosos para eliminar las arrugas en los ojos, pero la hidratación y el uso de productos específicos son dos requisitos indispensables. Apórtala desde fuera con la gama Revitalift Filler [+ Ácido Hialurónico] de L’Oréal Paris que te ayudará, principalmente, a rellenar las arrugas y a recuperar la tersura y la elasticidad perdidas. Te proponemos este tratamiento especial patas de gallo:

  1. Desmaquillante.
  2. Exfoliación. Con dos veces a la semana es suficiente.
  3. Limpieza.
  4. Tónico. Si los pasos 3 y 4 los puedes hacer con los nuevos productos de la línea Revitalift Filler, estarás incorporando el ácido hialurónico casi desde el primer gesto de tu rutina. Vamos, de libro.
  5. Sérum. El de esta gama contiene un 0,5% de ácido hialurónico macro (capaz de retener 1000 veces su peso en agua) y un 1% de ácido hialurónico micro (que penetra en las capas superiores de la epidermis). Aplícalo mediante suaves pulsiones con la yema de los dedos y siempre en sentido ascendente.
  6. Contorno de ojos. El próximo lanzamiento de la línea se trata de un híbrido crema de ojos y rostro capaz de actuar frente a todo tipo de arrugas de expresión. ¡Estamos impacientes!
  7. Crema facial de día o de noche (dependiendo del momento). Con SPF 50, la nueva fórmula de tu cuidado diurno no solo hidratará tu piel al máximo —y más beneficios que ya te hemos mencionado—; sino que también la protegerá de los efectos nocivos del sol. Ya sabes, extiéndelas siempre de dentro hacia fuera.
El sérum de la gama Revitalift Filler, aunque no se trata de un producto específico para las patas de gallo, ayudará a mantener tu piel del rostro más hidratada y rellena en general. ¡Cuida tu cara en conjunto!

Más remedios complementarios para atenuarlas

Hay uno famosísimo y del que seguro que ya has oído hablar porque si no es viral, le falta poco. El yoga para los ojos te ayudará a ejercitar los músculos de tu mirada —practícalo mientras te aplicas los cuidados anteriores— y aquí te destacamos algunos ejercicios para que te aficiones:

  • Con los ojos cerrados haz el amago de mirar totalmente hacia arriba y cuenta hasta 5. Luego ve bajando la mirada hacia abajo (¡no los abras!) y cuenta hasta 5 otra vez. Repite 3 veces.
  • Ahora, mira de izquierda a derecha. Aguanta el mismo tiempo en cada lado y repite las mismas veces.
  • Parpadea 10 veces muy rápido. Para y vuelve a comenzar 5 veces.
  • Abre lo máximo que puedas los ojos sin arrugar la frente —usa la palma de tu mano para mantenerla quieta— , respira profundamente 4 veces y ciérralos.
  • Coloca los dedos en forma de “v” en ambos ojos y ejerce presión. Mira hacia arriba y entórnalos. Después, relaja y repite el movimiento 6 veces más. 
  • Para finalizar, ciérralos otra vez muy fuerte 10 segundos y vuelve a abrirlos.

Con todo lo que has aprendido sobre las patas de gallo, ahora mismo estás en posición de perderles el miedo, pero no el respeto. No te olvides de ellas ningún día y ellas lo mismo se olvidan un poco de ti.

DESCUBRÉ CÓMO CUIDAMOS DE TU PIEL