Ya habíamos hablado de todo lo que hay que tener en cuenta para pasar de morena a rubia pero un repasillo nunca viene mal, sobre todo si se trata de coloración. Veamos punto por punto cómo sería el proceso, partas del tono que partas:

  • Análisis de rasgos. ¿Qué color de base tiene tu cabello? ¿Cómo son los rasgos de tu rostro? ¿Eres morena de piel? ¿Ojos claros u oscuros? Toda esta información es importante porque determinará qué tintes de pelo te sentarán mejor.
  • Marcar un objetivo. En base a lo anterior, obtendrás una especie de perfil de ti misma. A partir de aquí, te toca decidir qué tipo de rubia quieres ser (con mechas sutiles, integral, etc). No te preocupes; te ayudaremos a descubrirlo un poco más abajo.
  • Decoloraciones. Ya sabes qué tono quieres; ahora, toca poner en marcha el plan. No llegarás a donde deseas del tirón ni tampoco tiñéndote cada vez más clara (tinte sobre tinte no aclara). Inevitablemente, hay que decolorar, tantas veces como sean necesarias según tu tono natural. Para no dañar tu pelo, hazlo de forma progresiva y con productos muy cuidadosos.
  • El color final. Una vez hayas neutralizado y aclarado tu melena, ya puedes alcanzar el rubio que querías. ¿Te animas a teñirte en casa? Con la gama Excellence Crème de L’Oréal Paris el resultado es muy profesional. Además, aporta un triple cuidado a tu cabello.
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PELO RUBIO EN MORENAS: ¿CÓMO SE LLEGA HASTA ÉL?

Damos marcha atrás y volvemos al segundo punto, el de la elección del tono. ¡Prometimos ayudarte y lo haremos! Por eso te traemos algunas ideas de coloración de pelo rubio en morenas. ¿Con cuál te ves?