55 años: un hito para nuestra piel

Los signos de envejecimiento ya se habían instalado al llegar a los 50. ¡Pero nunca es demasiado tarde para empezar a usar tratamientos antienvejecimiento!

CONSEJO
1

Ya hemos superado los temidos 50 y es hora de prestar atención a nuestra piel

En efecto, los cambios biológicos de nuestra piel tienden a comenzar alrededor de los 55 años, en vez de a los 50. En otras palabras, tres o cuatro años después de la menopausia (etapa de la vida que la mayoría de mujeres británicas alcanza a los 52 años). Los cambios hormonales que experimentamos también afectan a nuestra piel y solo tenemos que mirarnos al espejo para ver las consecuencias. Nuestro reflejo muestra una piel menos densa, menos rellenada y más delgada y seca. Después de los 50, nuestro rostro evidencia el paso del tiempo, ¡aunque aún nos sintamos jóvenes de espíritu! ¡No es fácil lidiar con la mente de una jovenzuela cuando tu cuerpo no sigue el mismo ejemplo!
CONSEJO
2

Cambios en nuestra piel a partir de los 50

Hace tiempo que aceptamos nuestras líneas de expresión y arrugas, pero ahora tenemos que encargarnos de la calidad de nuestra piel.  Todos sus problemas se resumen en cambios hormonales. La drástica caída de nuestros niveles de estrógeno (en torno al 50 %) conlleva: - la pérdida de tono; - la renovación celular más lenta; - la falta de densidad; - niveles más bajos de colágeno y elastina, lo que hace que la piel esté más seca. Así que es hora de cuidarnos a nosotras mismas con tratamientos faciales antienvejecimiento.
CONSEJO
3

Cremas antienvejecimiento y antiarrugas

Con el tiempo, nuestro rostro está menos rellenado y nuestra piel está más apagada, seca y delgada. Es EL momento de mimar nuestro rostro con cremas antienvejecimiento y antiarrugas. Para evitar la pérdida de densidad cutánea, lo mejor es optar por tratamientos que presenten "acción global" para combatir los signos del envejecimiento. Las cremas antienvejecimiento de acción global nutren, estimulan y tonifican nuestra piel. Ayudan a nuestra tez a recobrar su densidad y devolverle su joven y saludable resplandor. Las cremas antienvejecimiento para mayores de 50 años tienden a ser más espesas e intensas que las diseñadas para una piel más joven. Cuando se aplican por la mañana y por la noche las cremas colmadas de lípidos, nutren nuestra piel para compensar su pérdida gradual de nutrientes.  Asimismo, desde que amanece debemos asegurarnos de que nuestra piel esté protegida contra los elementos nocivos (los rayos UV y la contaminación son los más perjudiciales). Así que, en cuanto llegue la primavera, asegúrate de aplicar un protector solar con un mínimo de FPS 15.
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