Tu rutina de cuidado de la piel dependerá de tu tipo de piel y de cualquier problema que desees tratar. Los principios básicos de cada rutina son el limpiador, la crema hidratante y la protección solar. Es importante elegir un limpiador suave formulado para tu tipo de piel que elimine la suciedad, el sebo, los restos de maquillaje y la contaminación. La crema hidratante mantiene la piel hidratada y con un aspecto denso y fresco. Aplicar protección solar todos los días protege la piel de los rayos UV y del estrés oxidativo que estos generan. Completa tu rutina con productos específicos como sérums, que suelen ser superconcentrados e incluir numerosos nutrientes e ingredientes para tratar los problemas específicos, como las arrugas.