Cristina biurrun: “deberíamos acostumbrarnos a leer los etiquetados de los productos”

Hablamos con la Directora Científica y de Asuntos Reglamentarios de L'Oréal España sobre seguridad y cosmética. ¡Toma nota de sus consejos!

¿Qué tipo de tests de seguridad y eficacia pasan los cosméticos de L’Oréal Paris? ¿Cómo podemos interpretar mejor las listas de ingredientes que aparecen en las etiquetas? Cristina Biurrun, Directora Científica y de Asuntos Reglamentarios de L’Oréal España, nos responde a estas y otras cuestiones sobre seguridad y cosmética.

Para decir que una crema es segura y eficaz, hay que poder demostrarlo. Y eso es justo lo que L’Oréal Paris está haciendo con la campaña Tu piel lo sabe; una acción que busca poner en valor todo el trabajo de investigación y evaluación que hay detrás de todos y cada uno de sus productos. En su página web encontrarás datos concretos sobre investigación de las fórmulas, evaluación de eficacia, beneficios de ingredientes, etc.; pero, por si te quedas con ganas de saber más, nos sentamos con Cristina Biurrun, Directora Científica y de Asuntos Reglamentarios de L’Oréal España y toda una experta en la materia. ¡No te pierdas lo que nos ha contado!

 ¿Cómo podemos saber si una crema es segura? 


Si cumple con el reglamento de productos cosméticos europeo debe de ser una crema segura. En el caso de L’Oréal, lo garantizamos al 100% porque, precisamente, la seguridad es uno de nuestros pilares.

 ¿Qué tipos de tests se realizan antes de lanzar un producto al mercado? 


¡Muchos! Por resumir, hay dos partes:

  • Tests para evaluar la seguridad, tanto de los ingredientes uno a uno como de la fórmula en la que se van a encontrar. Si en estos tests no hay ningún problema realizamos los de evaluación de tolerancia en uso habitual en consumidores y,  por último, cuando el producto ya está en el mercado, tenemos establecido un sistema de cosmetovigilancia. 
  • Tests para evaluar la eficacia. A partir del momento que elegimos o elaboramos determinados ingredientes en el laboratorio ya se va viendo con modelos matemáticos y digitales si esa molécula es eficaz —y también segura—. Después, cuando se formula un producto nuevo, hacemos tests in vitro en modelos de piel reconstruida, tests intrumentales o tests cosmetoclínicos con dermatólogos independientes.

 ¿Qué ocurre si alguna consumidora presenta algún tipo de reacción? 


Que se activa el sistema de cosmetovigilancia que comentaba antes, que no es otra cosa que poner a disposición de los consumidores canales para que nos contacten si creen que han sufrido algún supuesto efecto adverso al utilizar un producto nuestro. Todo esto se integra en una base de datos a nivel internacional. En el momento que pensáramos que no es seguro, esa fórmula se reformularía.

 ¿Cuánto tiempo puede pasar desde que se empieza a investigar hasta que se comercializa un producto? 


Si el ingrediente de una crema, por ejemplo, se ha desarrollado internamente en la casa, podrían llegar a pasar incluso 10 años por toda la investigación que es necesaria llevar a cabo.

 ¿Qué significa para ti formar parte de la empresa cosmética que más invierte en I+D del mundo? 


Pues para mí, como científica, me parece un auténtico lujo, un orgullo y, sobre todo, una satisfacción.

 ¿Cómo crees que han cambiado nuestras preocupaciones acerca del cuidado de la piel en los últimos años? 


Creo que hoy en día cada vez hablamos más de prevención, de fotoprotección solar diaria que es, para mi, el mejor remedio antienvejecimiento. También considero que nos preocupa más la aparición de manchas que antes.

 ¿Alguna pista para entender mejor la lista de ingredientes de los ‘packagings’ de las cremas? 


Las etiquetas responden a una nomenclatura reconocida a nivel internacional denominada INCI. ¿Cuál es el objetivo fundamental de estas listas de ingredientes? Que si un consumidor tiene alguna alergia —y sabe el nombre INCI de ese activo porque se lo ha dicho su dermatólogo— pueda comprobar si está incluido en alguna fórmula, independientemente de su nacionalidad o de su idioma.

Después hay algunas menciones que son obligatorias como el símbolo PAO —el icono de un tarro abierto que indica los meses que puedes utilizar el producto con toda garantía una vez abierto— o las precauciones de uso. Deberíamos acostumbrarnos a leer los etiquetados.  

 Si pudieras retroceder en el tiempo y darle un ‘tip’ dermo a tu yo del pasado, ¿cuál sería? 


¡Usa más protector solar! (risas).

 Y hablando de protección… ¿una crema con SPF 20 es suficiente? 


Depende de nuestra piel y de dónde vayamos a estar. La protección que ofrecen las cremas hidratantes es lo que llamamos fotoprotección diaria, es decir, no está destinada a una exposición directa al sol. Por eso, muchas veces, una crema con SPF no es suficiente; hay que usar un protector solar también.

 ¿Qué otros factores afectan a la piel?  


Contaminación, estrés, condiciones de sueño, tabaco… Por eso, además de recurrir a los cosméticos, es importante tener claro que una vida saludable y una rutina de sueño ayudan, y mucho.
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