Cumple cada día y cada noche con tu rutina de limpieza facial de la mano de los productos específicos de L’Oréal Paris y tu piel te lo agradecerá.

Rutina de limpieza facial: por qué no deberías vivir sin ella

Lo primero, aclaremos términos. Rutina de limpieza facial no es ese acto reflejo que desempeñas todas las mañanas al levantarte, justo después de encaminarte medio noctámbula hacia el baño y de abrir el grifo para intentar espabilarte. Es decir, lavarse la cara para empezar la jornada es una cosa, pero limpiarla para tratarla y aportarle cuidado es otra que no se hace con el piloto automático y que es especialmente importante al final del día.

Dicho lo cual, nos enfundamos el traje de “policía cosmética” para dejar claro no, lo siguiente, que limpiarse bien la cara tanto por la mañana como por la noche es ley de obligado cumplimiento y que no, que no tienes derecho a llamar a tu abogado ni a acogerte a las palabras pereza ni falta de tiempo porque le van a pasar factura a tu piel.

CLAVA TU RUTINA DE LIMPIEZA FACIAL DE NOCHE

¿Por qué es tan importante la rutina facial nocturna?

Seguro que ya lo sabes, pero por si acaso te lo recordamos: mientras dormimos las células de nuestra piel se regeneran y se recuperan del daño y de todas las agresiones recibidas a lo largo del día. Es más, y lo mismo esto sí que lo desconocías, las cuatro primeras horas de sueño, también conocidas como golden hours, son las más importantes en este proceso de renovación celular. Pues bien, para que esta reacción natural se lleve a cabo en su totalidad y como debería es fundamental que nuestro rostro haya cumplido con una rutina de limpieza facial adecuada, es decir, nuestro cutis debe estar completamente limpio.

Sin ir más lejos, de no realizarla estarás creando un clima propicio para la aparición de puntos negros, espinillas, etc. y acelerando el envejecimiento cutáneo con todas sus consecuencias. No estarás dejando respirar a tu piel.

¿Cómo se limpia la cara por la noche?

La diferencia entre la limpieza nocturna y la diurna —que tampoco debes saltarte nunca, ojo— radica, fundamentalmente, en que por la noche tendrás que retirarte el maquillaje que hayas utilizado durante el día (en caso de que te hubieras pintado). Aparte, como por lo general es un momento en el que, tal y como te hemos contado, se despierta la actividad celular y también vamos con menos prisas, es más indicado para acudir a la acción de mascarillas y exfoliantes. Pero esto te lo detallamos mejor debajo.

¿Qué necesito en una rutina de limpieza facial de noche?

Un baño, un lavabo, un espejo, unos discos desmaquillantes —a poder ser reutilizables—, una toalla limpia y, por supuesto, los siguientes pasos y productos implicados:

  • Desmaquilla con el Agua Micelar Revitalift Filler de L’Oréal Paris. Nos encanta por dos razones: primero porque es supersuave y a través de sus micelas (a modo de imán) retira el maquillaje sin necesitad de frotar; y segundo porque está formulada con ácido hialurónico que ayuda a hidratar y a rellenar la piel al instante.
El primer paso de cualquier rutina de limpieza facial es el de desmaquillarte. Hazlo con el Agua Micelar de la gama Revitalift Filler [+ Ácido Hialurónico] de L’Oréal Paris y estarás hidratando y aportándole volumen a tu piel a la vez que la limpias.
  • Apuesta por una segunda limpieza con la ayuda del Gel Limpiador Arcillas Puras para retirar cualquier resto de suciedad que haya podido quedar del paso anterior. Tienes tres versiones diferentes (purificante, exfoliante o détox) según las necesidades de tu piel. Al utilizarlo —por cierto, es de uso diario—, incide sobre todo en frente, nariz y mentón y hazlo por medio de movimientos circulares.
  • 2 o 3 veces a la semana añade los siguientes gestos complementarios y en este orden:

    – Para una limpieza más profunda, ponte en manos de las Mascarillas Arcillas Puras y sigue las indicaciones del envase para emplearlas de forma óptima. Eso sí, cuando recurras a ellas puedes saltarte el paso del gel limpiador.

    – Exfolia tu rostro con los Azúcares Suaves. Igual que en el caso anterior, decántate por el que mejor cubra lo que pide tu piel. ¿Necesitas un poco de orientación? Pues gracias a la herramienta Skin Genius de L’Oréal Paris con solo activar la cámara de tu dispositivo recibirás un diagnóstico personalizado que podrá guiarte un montón. Y recuerda: la exfoliación es clave para retirar la acumulación de células muertas y facilitar la absorción de los principios activos que te apliques a continuación.
Dos o tres veces a la semana incorpora a tu rutina de limpieza facial las Mascarillas Arcillas Puras de L’Oréal Paris para una limpieza aún más en profundidad.
  • Por último, acude al poder del Tónico Revitalift Filler que también contiene ácido hialurónico en su fórmula y no lo subestimes ni te lo saltes porque es fundamental para reequilibrar el pH de la piel. Aplícatelo por medio de toquecitos para activar la microcirculación y estarás dejando tu cutis perfecto para recibir los cuidados que emplees después. ¡Ah! Y no te olvides de extenderlo también sobre cuello y escote.

¿Algún truco para combatir la pereza?

Sí; ser muy consciente de las consecuencias a corto y largo plazo que puede tener en tu piel el no seguir una rutina de limpieza facial —arriba te las comentábamos— y también tomártelo como un momento para ti y solo para ti.

  • Ponte una playlist relajante (o que te guste), enciende unas cuantas velitas, tómate una infusión… En definitiva, ¡dedícate un rato!
  • Prueba a hacértela nada más llegar a casa. Suelta el bolso, los zapatos y ¡al lío! Antes de que todos tus deberes “caseros” te coman.
  • Cuando te desmaquilles imagina que, por fin, después de todo el día estás dejando respirar a tu piel.
  • Cuando tonifiques ten presente que todos los productos que emplees después van a ser más efectivos gracias a él.
  • Si te toca mascarilla, aprovecha el tiempo de exposición para pensar en lo bueno de tu día o, mejor aún, dejar tu mente completamente en blanco.

En resumen: rutina de limpieza facial sí o sí y los 365 días del año. Y no, no estamos siendo exageradas; estamos siendo realistas.

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